Helados sicilianos, ’spaguetti a la palermitana’ y un bello adios a Palermo
Cuando llegó la hora de comer estuvimos observando e investigando en que establecimiento hacerlo. Y después de un buen rato caminando decidimos entrar en una pequeña y simple trattoria en la misma plaza que estaba el señor del pulpo.
Y cual fue mi sorpresa al ver el trato con el cliente. Allí no hablan español, ni italiano (prácticamente), hablan siciliano, con lo cual poquito nos entendíamos. La única solución: el inglés.
Después de hablar con el camarero, me dijo que lo siguiera hasta la cocina. Un vez allí me dio un plato y unas pinzas y me dijo que cogiera todo lo que quisiera y lo echara al plato, de entre…unos diez o doce platos distintos que había. Algo así como unos entrantes al gusto. Un detalle que me gustó bastante.
Nunca se me olvidarán los spaguettis que pude comer allí: spaguetti a la palermitana. Los mejores que he probado jamás.
Con respecto al resto de comida estaba todo realmente bueno.
El día ya se agotaba y nos llegaba la hora de marcharnos de Palermo. Decidimos caminar en dirección al barco pero no sin antes pasarnos a probar alguno de los deliciosos helados sicilianos que tanta fama tienen…y yo ya se porqué :).
Finalmente en el barco y para terminar el día pude realizar esta bonita foto de la puesta de sol.




